La odisea de ‘Pacífico Bolívar’

Existen muchos hogares que darían gracias infinitamente a Dios de poder tener el hijo que les falta. Pero también en nuestra ciudad encontramos casos que nos desgarran el alma.
Diario La Hora, Regional El Oro, acompañó a personal de la Dinapen a un rescate del abandono que un pequeño de pocos días de nacido padecía.
Alertan
Eran las 19:30 del jueves 04 de noviembre, cuando una llamada a la central de la Dinapen (Dirección Nacional de Policía Especializada para niños, niñas y adolescentes) del Comando Provincial El Oro No.3, alerta del peligro en que se encontraba un niño de pocos días de nacido. La llamada telefónica indicaba que en la vía a Puerto Bolívar, por el barrio Pacífico, un pequeño de dos semanas de nacido estaba abandonado a la buena de Dios. Un varoncito. Su madre, según la denuncia telefónica, es una mujer con problemas de drogas y alcohol. La Policía de la Dinapen, toma nota de ello, y se dirige al lugar señalado.
Confirmación
A las 20:00 se llega al lugar señalado. Barrio Pacífico. En su corazón existen terrenos invadidos. Y quienes se han asentado en estos tugurios, a pocos metros de la vía a Puerto Bolívar, son personas, en su mayoría, pobres. Los problemas delictivos en los adolescentes, la prostitución y las drogas hacen una mezcla infernal. Y precisamente de eso se quería rescatar a esta inocente criatura, que no pidió venir a este valle de lágrimas.
Según la denuncia, su madre ‘drogadicta’ lo tenía abandonado. Gente caritativa lo había recogido, pero ellos, también por su pobreza y por temor a las locuras de ella, querían entregarlo a la Dinapen para que estos lo auxilien.
Apareció el niño
Quince minutos más tarde (20:15) se da con la criatura. Una mujer llega con el angelito entre sus brazos al lugar indicado. El populacho se aglomera junto a una mujer que en la esquina, arrimada a una covacha de madera y cartón, nos parecía haber estado esperando; dice ser su tía y en voz baja -cargadas de odio y rencor contra la Policía- se dirige al oficial a cargo del rescate: “al niño no se lo llevan, la madre ya ha de regresar, que ella lo parió y si lo dejó por ahí, ella al regresar lo ha de reclamar”.
La supuesta tía dice llamarse Roció Ramírez y también nos dice que a parte de esta criatura de días de nacidos, están abandonados cuatro niños más y que cada uno anda por diferentes casas. Que el padre del recién nacido “está en la grande” y reveló el nombre de la madre del pequeño: Irma Raquel Ordóñez Gómez.

Bautizo
Cerca de las 20:45, el oficial a cargo del rescate del menor se lo lleva entre brazos al patrullero de la Policía. En la calle, el populacho dice a media voz que es lo mejor para ese niño, que han salvado a un inocente de lo peor. Los agentes del Dinapen, bautizan al niño con el nombre de ‘Pacífico Bolívar’ el primer nombre por el barrio de donde se lo rescató, el segundo por Puerto Bolívar. ‘Pacífico Bolívar’ no para de llorar, se asume que tiene hambre o son las escaldaduras que su cuerpecito de semanas de nacido padece, según indicó la señora que lo entregó a los policías.
En buen estado
Ya con el Juez 4to de la niñez, de turno en la noche de la dramática odisea de ‘Pacífico Bolívar’, el pequeño es llevado al Hospital ‘Teófilo Dávila’ por los uniformados a las 21:00. Ya en la casa de salud, los médicos de turno lo examinan.
El pequeño, salvo las escaldaduras, se encontraba bien. Y su hambre, que le hacía llorar a todo pulmón ya iba a ser aplacada. Las enfermeras diligentemente buscaron un biberón y le dieron de lactar. El pequeño cesó de llorar. Pero aún restaba saber si podían recibirlo en el Hospital de Machala.
“No hay cama para el niño, el área de pediatría está llena”, eso fue lo que indicó la médica que podía determinar si la odisea de Pacífico Bolívar por esa noche ya concluía o se iba para otro hospital. Se vislumbraba enviarlo al nosocomio de Santa Rosa, si las puertas del ‘Teófilo Dávila’ se le cerraban.
En buenas manos
‘Pacífico Bolívar’ desde que llegó a este mundo anduvo de madera en madera, de piso en piso, arrastrado por una mujer que perdió sus cabales a causa de la droga. Tras todo lo mal que la había pasado en sus quince días de llegado a este mundo, al final de la noche del jueves, la vida le tenía preparado, aunque sea por pocas horas, un hogar decente donde sería protegido y cuidado. La trabajadora social de turno se ofreció albergarlo hasta que las leyes decidan qué hacer con él.
Custodia familiar
Tras la odisea nocturna de este pequeño, el Juez de la niñez que avocó conocimiento del caso del infante, determinó, cerca del mediodía de ayer, otorgarlo en custodia familiar a Héctor Freddy Mero Macías y Jenny Esperanza Ormeño Gómez, tíos de esta. Quienes se hicieron presentes en el Juzgado y dieron a conocer que viven ajenos a todo lo acontecido por la desnaturalizada madre y las nefastas consecuencias que el pequeño venía padeciendo. Según lo expuesto en el acta de compromiso firmado por estos ciudadanos, ellos se comprometen a velar por la integridad y seguridad del infante, disponiendo el seguimiento del caso, a la trabajadora social del Centro de Protección de los Derechos del Niño del cantón Machala y que la Dinapen siga el caso de este angelito que sufre las consecuencias de padres perdidos en el mundo de las drogas y la delincuencia.
Xavier Villacís
Machala, noviembre 2010.