Una sonrisa de navidad

En el quinto piso del hospital Teófilo Dávila se teje una historia de ternura, cubierta con un tinte de dolor y una gran dosis de esperanza. Al llegar al área de pediatría del centro hospitalario machaleño lo primero que nos recibe es un árbol de navidad donde los médicos, médicas, enfermeras y personal administrativo han armado un pequeño agasajo a una pequeña que enternece el espacio con su sonrisa.
Gloria Valentina
Encendió la navidad de muchos corazones con su sonrisa.
Tiene 2 años de edad y desde hace seis meses ingresó al HTD con un cuadro de Parálisis Cerebral Infantil. Sus padres, en especial su madre, consideró más apropiado dejarla al cuidado de los médicos que tenerla consigo. “Ella se marchó, a la pequeña la abandonó” nos indica la jefa de piso de las enfermeras, Sonia Astudillo, aunque acota “que llegó hace semanas a darse una vuelta por el cumpleaños de la niña”. Las enfermeras del quinto piso, área de pediatría la engríen. “Ella es la mimada de todos” indica una de ellas que, al momento de cubrir esta nota le daba una papilla de alimento. Gabriela Valentine sonríe cuando se le llama la atención y derrocha un áurea de ternura que conmueve. La sonrisa le sale de su alma. Y no es algo lírico lo expuesto, cabe decir. Su parálisis cerebral se agudiza con una Hidranencefalia, una enfermedad que tiende a llenarle de líquido (agua) su cavidad cerebral. Su cuerpo produce el líquido para llenar un vacío, su cerebro es algo muy reducido, casi escaso, señala el Doctor Leopoldo Muñoz, Jefe del área de Pediatría del HTD. El médico especialista nos indica que a la pequeña Gloria Valentina se le colocó una válvula que le permite evacuar el líquido que se le acumula en su cavidad cerebral, “esto le permite seguir con vida” y “mantenerla estable”. El historial clínico de la pequeña que sonríe con el alma, porque su cerebro no pudo desarrollarse en la gestación, lo certifica.
Para el pediatra del hospital machaleño, lo de la niña es un caso que no permite “mayor esperanza”. Por lo que consideran trasladarla, para enero, a una casa cuna en Cuenca. Los niños que nacen con esta deficiencia llegan a vivir hasta los seis o siete años de edad, son “vegetalitos que no tienen cerebro y requieren un trato muy especial”, indica el galeno. El caso de la pequeña para la ciencia es una “lucha perdida”. Cuando se le insiste al médico, queriendo vislumbrar una veta científica de esperanza, tras una pausa, el pediatra nos dice “No tiene cerebro, solo tiene agua, y el cerebro es todo”.

Una niña que sonríe con el alma aguarda su presencia
Tiempo de navidad
Es navidad, una fecha en donde todos nos encontramos buscando una alegría en nuestros corazones. La ciencia nos determina por caminos estrictos. El corazón suele tomar otros senderos. Quien nos puede negar el asumir de que Gloria Valentina al sonreírnos nos hable con el alma pidiendonos nuestra mano, nuestro contingente, nuestra ayuda, nuestra solidaridad o tan solo pidiéndonos que le devolvamos una sonrisa, en esta época en que sus horas nos invitan más que nunca a entregar amor.

Xavier Villacís
Machala, diciembre 2010.