De una gata sobre el tejado caliente, diálogo memorable entre un padre y un hijo.

Si aún no ha visto el film La gata sobre el tejado caliente, con las sobresalientes actuaciones de Liz Taylor y Paul Newman o leído la obra original -escrita para el teatro- por Tennessee Williams, es hoy el día para atenderla. Tanto en el film como en la obra de teatro se desarrollan varias afectaciones en las relaciones del hombre hacia su pareja, del hombre hacia su familia...del hombre hacia la vida. Pero especial atención hoy me invoca la relación entre el hijo con su padre: la de Brick con 'gran papá' Pollitt. Luego de revelarse la mortal enfermedad que "gran papá" padece, padre e hijo terminan en el sótano de la casa familiar, purgando los demonios que ambos arrastran en su relación.  Aflora en esta discusión la historia-relación del abuelo Pollitt con "gran papá", un vagabundo con el que como niño llevó una vida de vagabundo, un padre del que en ocasiones se avergonzaba y de quién se queja "gran papá"  haberle dejado tan sólo una maleta de mimbre. Murió cuando era niño y le enterró el mismo: "No era más que un vagabundo, sin un centavo en el bolsillo, sin futuro mi pasado." Sin embargo Brick le hace hablar hasta que reconoce aquello que si tuvo con su padre:"Si, yo le quería... Creo que no he querido a nadie tanto como a mi viejo vagabundo
Conocí todos los vagones y dormía a cielo abierto mirando las estrellas junto a él".Brick le muestra que aún siendo un vagabundo siempre -el abuelo- tuvo  su hijo (a "gran papá") a su lado y le increpa si le parece que le dejo tan poco, a lo que su padre responde que también le dejo recuerdos... Y CARIÑO - le añade Brick -."