Mi amigo y los bribones

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Inoculado de prejuicios señalo que nadie es igual por siempre y en algunos los años nos maduran y encaminan para bienestar de la sociedad, pero que eso último, no en todos resulta así. Por ejemplo hay quienes antaño eran pícaros de poco pelo y hoy no cesan de posicionarse como bribones de renombre. Y dentro de estos hay quienes les ha venido darse de precandidatos y por ello sus andanzas vienen a tópico. Sobre tal asunto versó la charla con un grato amigo el último fin de semana y, que a propósito de esta columna -dado que la charla en su esencia atiende interés público-, la trasciendo. 
Al calor de un café a mi amigo -quien también fue vecino de columna en La Hora- le dio por señalar: “ahora vemos como sin rubor alguno desde tratante de blancas, pasando por desfalcadores de fondos públicos y de entre quienes su única virtud es la de 'chupa media' del poderoso de turno, está el querer ser concejal”. Pobre nuestra ciudad “se la llevarán en peso” si llegan al cabildo, sentenció. 
Confieso que mi amigo es un obstinado pesimista. Para su tranquilidad le recordé el nuevo marco electoral donde Quevedo será dividida en dos distritos. A menor electorado y a más reducido el distrito mejor nos conocemos. Seguirá pesando la lista sí y el método de Hondt también, pero se les puede caer todo si la soberbia del poder confronta a la dignidad popular, proponiéndonos a cualquier abominación política para que nos represente. Otro argumento afloró al analizar a PAIS lista 35. Ésta trasciende sobre otras tiendas políticas por padecer de elefantiasis pos-electoral (“todo, todito 35”). Le señalé que con el anunciado “instructivo” para definir precandidatos en PAIS, llegó una exigencia de entre otras, que tranquiliza, deberán tener “hoja de vida intachable”. Lo que públicamente carecen. 
Con esto amigo mio, le dije -con cierta satisfacción al verle ya tranquilo-, qué lo que ellos digan en materia de ser “los candidatos” de una u otra autoridad de gobierno, no es boleto tan cierto. Y a creerles menos -terminé concluyendo- al recordarle que de la mentira es de lo que más vive un bribón.