Disección de una votación

I
Varias aristas quedaron expuestas luego de las elecciones del 23 de febrero del 2014 donde los quevedeños en su mayoría eligieron un nuevo alcalde para los próximos cinco años. Tomo las que a mi criterio resaltan sobre otras y claro está que muchas conclusiones atendidas en estos últimos días quedan fuera de ésta lectura que en tres partes les brindo.

Empecemos: 
Lo que mal empieza mal termina. Los medios de comunicación locales atendimos las elecciones primarias de PAIS desarrolladas en septiembre del año pasado en Quevedo y con ello la gran mayoría de quevedeños –por no decir todos-, conocieron de escenarios de conflictos, roces entre figuras reconocidas y entre el pueblo llano, de puertas que se abrían para poquísimos. Quienes quedaron fuera decían por todos los medios posibles que hubo trinca, amarre, componendas.


La ciudadanía que atendió esos sucesos receptó el peor mensaje posible para un arranque en las candidaturas del oficialismo. Al final del rocambolesco proceso denominado primarias, 4 precandidatos a la alcaldía de Quevedo se decidieron por inscribirse para participar en las seccionales. 3 de estos corrieron por el partido Avanza lista 8: Jorge Domínguez para la alcaldía, Humberto Alvarado y Farid Burgos a concejalías y por último John Salcedo por su lista 35. Resultado: Salcedo perdió la alcaldía y los excluidos del oficialismo ganaron.
Breve crónica de una dramática inscripción. Tras quedar excluido del oficialismo, atendí como a Domínguez se le hacía difícil conseguir partido que le auspicie para la alcaldía. No tenía partido político en firme a horas antes del cierre de inscripción de candidatos el pasado noviembre. La 17PSE estaba definida. Por egoísmos o resentimientos puntuales los partidos de derecha le tenían cerrado el espacio.
Las coaliciones no cuajaron. Avanza buscaba aliarse a PAIS en Quevedo para ir con Alvarado como concejal… y así lo de Domínguez caía ya en lo dramático. Muchos –incluyéndome- estábamos expectantes de saber quién lo auspiciaría en su candidatura y gran parte de sus seguidores, se daban a la idea, que no alcanzaría a contar con espacio para terciar por la alcaldía de la ciudad.
Publicación I parte Diario La Hora edición Los Ríos

II
Ciertamente la sorpresa se dio en Quevedo tras la inscripción de la candidatura del alcalde electo Jorge Domínguez  en Avanza, dada cuenta que hasta último momento listas 35 no armaba su lista de concejales para Quevedo y ahí, el nombre del director provincial de listas 8 Humberto Alvarado, integrando la lista de concejales de PAIS, era algo que no se descartaba.

VictimizaciónAjeno a esos muñequeos el nombre de Domínguez venía y seguía sonando con mayor insistencia, la mayoría de veces cubierto de burlas y críticas de todo calibre y que al calor de los resultados, quedó claro que jamás le restaron votos, sino que por el contrario lo consolidaron. Nadie discute la propensión del ecuatoriano a identificarse con el golpeado, con el caído, con el excluido y que cuando a alguien en política le dan y le dan, tales golpes terminan por beneficiarlo.

El facebook votó. Los 40 mil usuarios locales del facebook pesaron al decidir una preferencia electoral y en ese espacio los jóvenes llevan la batuta. Según la encuesta que CEDATOS efectuó entre el 13 y 14 de febrero del presente un 39.5% de jóvenes comprendidos entre los 16 a 25 años de edad votaban por Domínguez y su rechazo en el mismo target alcanzaba 4.8%; mientras que por Salcedo el 21.2% de jóvenes votaban por él y su rechazo se hallaba en 41.3%.
Facebook fue vía abierta para descargar infinidad de críticas contra la reelección del oficialismo. Todas las candidaturas iban contra él. De cada 7 páginas en esta red social que impulsaban candidaturas, 6 iban contra Salcedo. Los jóvenes ‘habitan’ en el facebook y quien no gana ahí, no gana entre ellos.
Publicación II parte Diario La Hora edición Los Ríos

III
Correa en Quevedo no perdió, pero tampoco ganó. Quien salva los muebles a Rafael Correa en Quevedo es Domínguez y no tanto la lista que patrocinó al alcalde electo. En esa relación fue el candidato quien puso los votos del triunfo. Para fe de esto hagamos el ejercicio de colocar al electo alcalde en las listas SUMA o CREO y que Avanza hubiese tomado cualquier decisión en Quevedo, excluyendo relación con PAIS. En este ejercicio ganaría Domínguez en el uno u otro partido y tal vez Avanza no alcanzaría representación en el cabildo. La balanza en Quevedo se habría inclinado al segmento anti correista ganando alcaldía y concejalías. En ese escenario los jóvenes habrían votado igual por un Domínguez que se presentó teóricamente sólo y rechazarían a quién de la mano de Correa vieran. Igual cosa habría sucedido con la ciudadana que vio mal las primarias oficialistas. Y claro que también pesó electoralmente en nuestras ciudades la política represiva en Venezuela (aliado ideológico de Correa), la injerencia mediatizada del presidente en la pelea Barrera/Rodas en Quito, los conflictos con gente como Bonil y casos así.


San Camilo vota por San Camilo. Y tungurahuense por tungurahuense. Para dejar en claro quien incide más en el triunfo en la relación Domínguez/Avanza atendamos el sufragio en las parroquias del Distrito 2 donde Humberto Alvarado y Olga Grey conseguirían concejalías: ellos solo ganan en San Camilo (abrumadoramente) y sin tener mayor relación con la referida parroquia. La relación de tres electos (aún por oficializar) concejales urbanos de lista 8 resalta en el centro de la urbe, ahí dos de ellos se han consolidado como profesionales de éxito y el otro como próspero comerciante.
Pero igual ellos pierden en la parroquia Centro Quevedo, donde sí gana Domínguez y ampliamente. Para culminar, sobre la relación de los señalados con San Camilo – desde donde alcanzarían sus concejalías-, rectifico, sí tuvieron relación con la trascendente parroquia del otro lado del río; ellos fueron los candidatos para concejalías de un sancamileño/tungurahuense que ganó su alcaldía con autoría propia y a base de un gran mérito; perseverancia.
Publicación III parte Diario La Hora edición Los Ríos