Groserias políticas

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Como sociedad estamos a medio camino de todo. Estancados en corrupciones, inmoralidades y abusos que se atienden desde la esfera política. Desaguisados que se perciben con mayor intensidad y regularidad en nuestros cantones, dejando el vago criterio de asumir que cualquier desfachatez política sucede, porque somos “un pueblo más” donde nadie reclama.

Para incomodidad de unos, esta columna tiene sentido opuesto. En esa dirección la semana pasada se abordó, desde este espacio, el derecho a la paridad de género en los concejos. Tema que surgió a raíz de la demanda de dos concejalas cuencanas, al negárseles como mujeres el derecho a la vicealcaldía.

En el cabildo de Quevedo sucedió también lo que la sentencia, sobre el cabildo cuencano, terminó reconociendo. Acotar que de llegar a darse una revisión, se debería elegir para el cargo de vicealcaldesa de Quevedo, por equilibrio y representación partidista, a cualquiera de las concejalas ajenas al PSC.

La obligatoriedad de la paridad de género en los concejos le viene mucho mejor al cabildo de Babahoyo, vale decir. Presentándosele una oportunidad única para dejar de verse como una dependencia más de la Prefectura. En ese municipio, no solo que igual como en otros, se afectó el derecho a la paridad de género, sino que también se infligió una grosería contra toda su ciudadanía cuando se designó al vicealcalde.

El designado prefecto de Los Ríos por el CNE, Jonny Terán, junto a su hijo, Johnny Terán, actual vicealcalde de Babahoyo

Una grosería al tejido democrático y participativo de la capital fluminense fue lo que se configuró en la designación y en todo el surgimiento “político” del hijo de quien actúa como dueño del PSC en Los Ríos. Dificil encontrar un término menos fuerte para representar lo alcanzado por quien, desde su nacimiento, está detrás del vicealcalde de Babahoyo.

Un joven, casi impúber, que jamás hubiera llegado al lugar donde está, de no poseer su único mérito político: ser hijo del caudillo de turno. Con todo esto, las cartas están echadas; veamos ahora quienes las recogen por la justicia que les asiste en ambos cabildos -como en todos los concejos- a las mujeres y para restituir la dignidad e independencia, cedida en uno de ellos. (0) *

*Columna editada para su publicación en portalxv.com

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