Egoísmo indefinido

 

Parte de la clase política en Los Ríos ha desarrollado muchas características en su trajinar, y de entre todas, hay una necesaria de atender: el egoísmo. Quienes en nuestra provincia y en su momento se apropiaron de partidos, con gran aceptación popular, procuraron siempre que sus intereses primen sobre todo lo demás. Jamás mientras tenían ‘la sartén por el mango’ pretendieron la formación de relevos dentro de sus espacios. Algo vital en sus organizaciones e inevitable si a la política, como acción ideológica de servicio al pueblo, la vieran como tal. Pero este segmento de la clase política fluminense no la ve así, la ve diferente. Entienden a la política como un gran negocio, donde a la competencia se la aniquila y, más aún, si nace desde su propia tienda. Ahora esto no es particular de provincias o de cantones. Les viene o aprenden a partir de la obstinación inmemorial de líderes nacionales, de creerse ungidos por la divinidad para regir los destinos patrios cuando gozan del favor electoral del pueblo. Asumen que solo ellos y nadie más, están, para liderar una causa política o al país.

Egoísmo indefinido
Egoísmo indefinido

Con esa debilidad medular en nuestro sistema democrático, cien asambleístas de gobierno, pretenden vía sencilla enmienda constitucional “abrir la puerta” a una reelección indefinida a todas las dignidades de elección popular sin, por lo menos, consultárselo al pueblo. Algo que por cierto, el propio Hugo Chávez, ideario regional de los cien mentados, cuando buscó reelección indefinida, no le negó a su pueblo el derecho de ser consultado.

Volviendo al punto inicial del egoísmo de la jerarquía partidista fluminense. Basta recorrer la ciudad, por cierto la de mayor votantes en la provincia, mirar hacia la tienda política de quienes quieren reelección indefinida, y caeremos en cuenta que no hay una sola central política permanente de ellos, habilitada para charlas, talleres y desarrollo político para el pueblo que indican representar.

Lo que nos da entender que para 35PAIS en Quevedo, y en Los Ríos, esos valores formativos (que cortan el dedo a la “Dedocracia”), de darse, en el mejor de los casos, quedan solo para elecciones. Cuando todo está ya consumado y designado. Captado el poder desde las urnas, eso ya no es negocio.

Publicación Diario La Hora, Edición Los Ríos