El empedrado al infierno

Incautación de drogas en cantidades de fácil comercialización y alto consumo. Foto: ANDES

Por: Xavier Villacís

Existe un episodio que lo atendí a fines de los noventa de paso por Cali (Colombia). Camino a su popular barrio ‘Juanchito’ me encontré frente a un menor de edad de entre 11 a 13 años. El chico estaba postrado en media acera maniatado por las drogas. En un momento dejó de consumir y me extendió la mano a pedirme dinero. Aún no oscurecía y la gente iba y venía sin llamarle la atención aquella víctima de las drogas. Les era una escena común.

Por esas mismas fechas para cualquiera de nosotros, encontrar a nuestro paso, en ciudades del Ecuador, a un menor de edad derribado por una adicción, no nos era común. No lo fue, hasta cuando empezaron a sucederse decisiones políticas desde el Gobierno de Rafael Correa relacionadas con el combate al tráfico y consumo de drogas.

Una de estas decisiones fue la expulsión de quienes combatían el tráfico a gran escala desde la base de Manta. Según varios informes los mayores beneficiarios de esta acción fueron las FARC y los carteles de la droga. Los primeros ganaron al crecer su control en el negocio, los segundos con mayor presencia y violencia a operarlo desde nuestras costas. Otra acción fue la tabla de consumo. Desde su vigencia el microtráfico coincide proliferó al aumentar el consumo en microdosis. Propusieron combatir la adicción como enfermedad y olvidaron construir centros públicos para su tratamiento mientras clausuraban los privados. De estas acciones el camino a nuestro infierno se nos empedró.

Con esto el daño más grave a nuestro país no estaría en la dilapidación de la mayor riqueza que se registra ingresó al país y la cual la manejó un solo gobierno, para al final dejarnos más endeudado que nunca. Tampoco en la corrupción que volvió próspera a una élite política que gobernó en la última década. El mayor daño a nuestra sociedad estaría en la adicción que sufre gran parte de nuestra juventud y niñez, entre quienes antes de concluir o iniciar sus estudios concluyen su vida sepultados por las drogas. (O)

Publicación en diario El Telégrafo