Jugar con fuego…

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Meses atrás leí una publicación que daba cuenta de las diferentes necesidades que en un cantón cercano sus bomberos padecían. La institución pervivía bajo una construcción a medias por terminar. Su comandante era una oda a la queja: que esto no tenía, que tal cosa faltaba, que plata nunca les llegaba y lo peor que su alcalde ni audiencia les daba.
Esa noticia y otras más sobre ellos, al recordarlas hoy, evidencia el acierto de la pasada administración municipal de Quevedo para con nuestro Benemérito Cuerpo de Bomberos. Acierto que no radica en que le construyo tal o cual cosa, o le compró esto o aquello. Su acierto estuvo en el prodigado respeto al trabajo que los bomberos de Quevedo venían generando, a sus experiencias, a su desarrollo profesional, a sus palmareses en el combate a los flagelos, el permitir que solo gente preparada para la lucha contra el fuego sea la que esté al frente de la institución y sobre todo, ceñirse a lo que determina la ley en el Art. 140 del COOTAD sobre los bomberos: “funcionarán con autonomía administrativa y financiera presupuestaria y OPERATIVA, observando la ley especial y normativa vigente” (léase Ley de Defensa contra Incendios).
El respeto a esto conllevó a que la casaca roja quevedeña despegue. Incorporó motobombas de primer nivel, equipos de movilización en siniestros y de combate al fuego que no le envidia a ninguno de los que cuerpos de bomberos de Guayaquil o Quito posean. Basta poner los pies en el cuerpo de Bomberos de Quevedo para reconocer su eficiencia. Pero todo esto a la institución no la asegura contra el fuego político. Contra los cambios en perjuicio de las mayorías, contra el retroceso. Podría pasar de lo que hoy es a ser un espacio más de ineptitud. Para ello sólo bastaría que a los actuales administradores del cabildo les dé por jugar con fuego en base a sus competencias dentro del cuerpo de bomberos y metan a cuanto advenedizo a la institución puedan, impongan decisiones con más razonamiento digestivo que técnico-administrativo; con lo que lo bien logrado, se volvería en un corto plazo en una oda a la queja…un flagelo al progreso. Pasaríamos de contar con un Cuerpo de Bomberos que es ejemplo a seguir dentro del país a uno que se estancó y quedó sin avanzar.

Publicación Diario La Hora, edición Los Ríos