La celebración

La
Columna publicada en la edición Los Ríos de Diario La Hora del 19 mayo de 2015

El viernes pasado se ajustó el primer año en muchas alcaldías del país. En algunos cantones celebraron la ocasión. En Quevedo también se celebró. Lo hicieron funcionarios municipales, designados como tales, por el Alcalde Jorge Domínguez.  Fue algo entre ellos y se dio tras culminar el evento de entrega de los trabajos en la planta de tratamiento de agua potable, en los patios de la misma. Mi vecindad -laboro al frente de la planta- me permitió escuchar el festejo. Luego, la religiosidad de estos tiempos: publicitar “momentos felices” en Facebook,  me despejó cualquier duda al respecto. Estaban en su derecho en tanto y cuanto los músicos, payasos y todo lo demás, que luego del acto institucional se brindó, no hayan salido del erario municipal.

Quevedo en estos días tiene poco que celebrar como para costearles ese gasto. Y es que luego de calamitosos días donde el agua no nos llegaba, y si llegaba era un fenómeno color chocolate y con hediondez, las ganas de celebrar en la ciudadanía, están sepultadas por el latente mal momento. Por otro lado sería deleznable costear la celebración del incremento de la informalidad en la ciudad, el imperio del desorden en su zona céntrica. Tampoco veo razonable celebrar que gran parte de nuestras calles estén con baches y carguemos una sensación de haber, como cantón, retrocedido mas que avanzado.

Ampliando el tema del agua, sostén de la referida pachanga y caballo de batalla con el que AVANZA  ganó la alcaldía, las cifras indican que en el primer año de Jorge Domínguez el agua fue relegada a segundo plano. Lo corrobora el SERCOP al revisar la contratación de las obras que el burgomaestre aprobó a su discrecionalidad. Lo singular de esto, de los grandes montos dirigidos hacia obras como aceras y bordillos, muro de gaviones y encausamientos, es que son los mismos contratistas que lucraron junto a John Salcedo, cuasi hegemónicos en la contratación municipal, los que siguen lucrando, ganando, con las obras de Domínguez. Relación que hoy brinda sentido a la simbólica entrega de llaves de la ciudad que, entre el actual y anterior alcalde, sucedió antes del relevo administrativo. Ese simbolismo, esa llave, anunció una continuidad en la forma, objetivos y a quienes se contrata. Y eso, también entre ellos, en el primer año de esta alcaldía, sí que lo celebran.