La encíclica “verde” del papa Francisco recoge la voz del Sur

En su encíclica el papa Francisco ratifica la necesidad de priorizar la erradicación de la pobreza. Foto: AFP
En su encíclica el papa Francisco ratifica la necesidad de priorizar la erradicación de la pobreza. Foto: AFP

La necesidad de que prevalezca el bien común sobre los intereses económicos, la importancia de la lucha contra la desigualdad y la inequidad, el reconocimiento de la deuda ecológica de los países del Norte con los del Sur, las críticas al consumismo extremo, y otros temas recogidos en la encíclica del papa Francisco reflejan la visión que también guía la política del gobierno de Rafael Correa.

“Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos”. No es la afirmación de un político, es uno de los pasajes de la encíclica “verde” del pontífice argentino, el primer latinoamericano en llegar al trono de San Pedro, denominada ‘Laudato sí’ (Alabado seas).

El documento recoge los planteamientos “sobre el cuidado de la casa común” como llama el papa Francisco al mundo que alberga a 6.000 millones de personas, y no solo desde una visión espiritual sino social, económica y política, que no está destinada solo a los católicos de su Iglesia sino a quienes debaten los problemas del cambio climático.

La encíclica fue preparada con las reflexiones e investigaciones del Papa y los insumos presentados en la Conferencia de Alto Nivel ‘Proteger la Tierra y Dignificar al Ser Humano’, que tuvo lugar en el Vaticano el pasado 28 de abril y a la que el presidente Rafael Correa llevó la visión plasmada en el Plan Nacional del Buen Vivir, que guía la gestión del gobierno de Ecuador.

El ser humano viviendo en armonía con la naturaleza; la necesidad de transformar la matriz energética, la defensa de un modelo que contempla el acceso justo a los recursos naturales en función del bien común y los derechos de la naturaleza, son algunas visiones compartidas con la encíclica papal, la primera de autoría de Francisco, quien visitará Ecuador entre el 5 y 8 de julio.

“La deuda ecológica”

En la Conferencia de Alto Nivel en el Vaticano, el mandatario ecuatoriano presentó en su charla ‘La Dimensión Moral del Cambio Climático’ críticas al modelo de desarrollo que prima en el mundo y se mostró partidario de abordar el problema del cambio climático como un problema ético para los individuos y para la sociedad.

En uno de sus planteamientos, el presidente Correa señaló: “Los países de la región amazónica, el pulmón del planeta, producen una serie de bienes que son de fácil acceso, unos activos ambientales que regulan el clima del mundo y sin los cuales no sería posible vivir en el planeta. Pero pese a ello los principales contaminadores del mundo no pagan nada para consumir este capital ambiental y estos servicios ambientales”.

La encíclica también evidencia esa problemática: “La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera «deuda ecológica», particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países”.

“Los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y su futuro”, señala la encíclica. (LÉALA COMPLETA AQUÍ)

La inequidad en el planeta

En su encíclica el Papa hace énfasis en que la desigualdad es una de las principales causas que se evidencian en el cambio climático y que afirma que en ese marco derrotar la pobreza es un tema primordial. “Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”.

En ese sentido, el presidente Correa señaló que  la economía forma parte de un sistema mayor regido no por las leyes de oferta – demanda y los precios, sino por las leyes de la física de la naturaleza. “Con la tecnología que tenemos disponible hoy en día es simplemente imposible generalizar el nivel de vida de los países desarrollados ya que no hay suficientes recursos en el planeta”, dijo.

En abril durante su discurso en el Vaticano, Correa además hizo un llamado para vivir en el Buen Vivir. “¿Qué significa el Buen Vivir? Significa vivir en dignidad, con las necesidades básicas satisfechas, pero en armonía con uno mismo, con el resto de la comunidad y con las distintas culturas y la naturaleza”. (DISCURSO COMPLETO AQUÍ)

Compensación por emisiones

Uno de los temas en los que el mandatario hizo especial hincapié en el Vaticano fue el de las ENE (Emisiones Netas Evitadas), que son aquellas emisiones que la economía de un país podría producir pero no produce. Habló sobre el programa de las Naciones Unidas que paga a los países que impiden la deforestación. “El mecanismo Red añade una idea importante: compensación por la abstención, o sea por no hacer algo que uno tiene el derecho de hacer”.

En este sentido puso como ejemplo a la iniciativa Yasuní ITT que planteaba no extraer las reservas petroleras que hay en los bloques Ishpingo-Tiputini-Tambococha en la Amazonía ecuatoriana. “Ecuador pidió una compensación por ello, porque no explotar estas reservas significaba no emitir 400 millones de toneladas métricas de CO2 en la atmósfera (…) Lamentablemente la iniciativa fracasó porque no se la entendió debidamente”, dijo.

“La tierra del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”, dijo de su lado el Papa en su encíclica.

En el documento también se refiere al “peligro de imponer a los países de menores recursos pesados compromisos de reducción de emisiones comparables a los de los países más industrializados. La imposición de estas medidas perjudica a 132 los países más necesitados de desarrollo. De este modo, se agrega una nueva injusticia envuelta en el ropaje del cuidado del ambiente”.

Recogiendo también las posiciones defendidas por los países del Sur, el santo padre también advierte sobre la necesidad de que los países pobres tengan como “prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, aunque deban analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su población”.

 

El presidente Rafael Correa durante su intervención en la Conferencia de Cambio climático en el Vaticano. Foto: Presidencia de Ecuador
El presidente Rafael Correa durante su intervención en la Conferencia de Cambio climático en el Vaticano. Foto: Presidencia de Ecuador

La naturaleza tiene derechos y el clima es un bien común

La Constitución de Ecuador reconoce en su artículo 71 los derechos de la naturaleza y las políticas que el Estado debe ejecutar para protegerla.  “La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”, señala el artículo.

En su encíclica el Papa Francisco habla del clima como un bien común, de todos y para todos: “A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana”.

Por lo que hace un llamado especial para que  “la humanidad tome conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan (…) Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por lo menos malo o acudir a soluciones transitorias”.

En este sentido el gobierno ecuatoriano impulsa el cambio de la matriz energética con la construcción de ocho megaproyectos hidroeléctricos, que permitirán dotar de energía suficiente al territorio. Además se trabaja  en la implementación de cocinas de inducción, para disminuir el uso de gas licuado.

Al respecto Correa señaló en la conferencia que “la forma en la que se gestiona el consumo en las sociedades industrializadas y ricas se ha convertido en un factor crítico para decir quién es el principal responsable de los impactos negativos en el medio ambiente”.
(Fuente agencia ANDES)