Los molinos de Avanza

A diferencia de las telenovelas, la política no se divide entre un bando de buenos y otro de malos y mucho menos en la política local. Así que mirar el conflicto que se vive en el concejo municipal de Quevedo como una telenovela donde siempre hay una cenicienta buena e ingenua y una bruja astuta y maliciosa que busca arruinar la felicidad de la frágil heroína, delata que quien mira de esa forma el conflicto, no hace otra cosa en sus noches que ver los culebrones de la pantalla chica. Incluso, desde esa perspectiva, la concejala Marcia Quiñonez (35PAIS), recientemente coligió que los tropiezos del alcalde en esa y otras sesiones son en razón del “odio”, que su coideario de bancada, el edil Ángel Mora tiene contra el alcalde Jorge Domínguez. Craso análisis. Rebatido a renglón seguido por el aludido al indicarle que ella no puede aseverar aquello porque nadie más que él sabe de sus sentimientos. Dejando el tema de las pasiones a un lado, lo que se atiende al calor de las votaciones y acciones que se dan en cada sesión del concejo de Quevedo, es una lucha sí, pero en función de la administración y finanzas de la ciudad. Y en ese objetivo el alcalde viene cosechando ya más de una derrota. No por Mora Salinas. Él es un voto, y un voto de entre nueve no es nada por más afecto o desafecto que destile en cada sesión de concejo. Las derrotas que cosecha Domínguez, como la del jueves pasado, parten de una debilidad en sus argumentos para previo a cada sesión, asegurar el respaldo, por lo menos, entre sus propios ediles.

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Salvo los ediles Orlando Barros y Alvarado Espinel, incondicionales hasta ahora, el resto de concejales de Avanza, le han dicho en más de una ocasión “No señor alcalde” a como quiere administrar la ciudad y sus finanzas y con quienes quiere hacerlo. Se lo dijeron claramente cuando desde su propia bancada negaron los gastos de residencia, para sus días en Quevedo, a los señores ex militares que hoy le asesoran. Y se lo volvieron a decir cuando el burgomaestre aupó un endeudamiento de la ciudad, para que se discuta en su cabildo, de un día para otro. Quizás lo que dijo el concejal Farid Burgos (AVANZA) en el pleno del concejo en su última sesión, reseña el problema entre ellos: “cada quien hala agua para su molino”.
Publicación Diario La Hora, edición Los Ríos.